Lo Mejor de Cada Continente

Cuando nos planteamos la posibilidad de tener nuestro propio café nos llenamos de ilusión y las posibilidades se multiplicaban por días, en ese momento te enfrentas a un mar de dudas que poco a poco vas despejando más con un viaje a tu interior, a tu esencia que con la búsqueda exterior de un supuesto maná.

La búsqueda de un café que nos represente supone un ejercicio extra de responsabilidad, para con nuestros antepasados y nuestra clientela actual y futura. Y es en ese encuentro entre nuestra clientela actual y futura donde quizá nos costó más decidir qué queríamos.

Hoy por hoy los tiempos, y los sabores del café están cambiando, la búsqueda natural de la excelencia es un trabajo diario que implica formarse, conocer, probar y preguntar, volver a reformular el estándar y empezar de nuevo. Por ello definir un sabor se antojaba complicado.

Lo bueno, era que en el Café Central coincidimos dos generaciones, la de mis padres Rafael y Trinidad y la mía, cada uno representando una parte importante de los sabores que nuestros clientes demandan, por nuestras vivencias, por nuestros recuerdos.

Así conseguimos, junto con la inestimable ayuda de nuestro tostador Cafento, definir dos sabores que "defienden" a cada una de las generaciones que actualmente trabajamos en el Central, por un lado tenemos el "1954" y por otro lado el "Maestro", cada uno con un sabor, cada uno con un público objetivo y cada uno orgulloso de su caracter y de sus diferencias. 

Con el "1954" buscamos un sabor que nos recordase la fuerza del café de antaño, pero recordado de manera idealizada, ese café que por las mañanas te llena de energía, el café que te da el compás para todo el día. Es un café con notas amargas, pero elegante, sin notas quemadas. Y ¿cómo se consigue eso? Pues para este blend buscamos un café con mayoría de arábicas de sudamérica que nos dan ese sabor a buén café (equilibrio entre ácido y dulce) pero con cierto sabor a robusta que le otorga un cierto sabor amargo, pero en este caso nos vamos a robustas lavados de la zona Asiática. Y éstos aunque sean minoría, son los que le dan un carácter especial al 1954, los que le dan esas notas que nos recuerdan al café de antes, en parte por su amargor, en parte por su cuerpo e incluso notas a chocolate. No queremos dejar pasar el detalle,  que es algo muy novedoso, de que los robustas que incorporan nuestro blend 1954 sean lavados, pues se está tratando con un mimo excepcional una variedad que tradicionalmente ha sido maltratada, y es que con el 1954 rendimos un homenaje desde la persperctiva actual, con todo lo que implica de conocimiento de café y de técnicas avanzadas, a los cafés del pasado, situando a éste blend con fecha del pasado en uno de los blends más originales de la actualidad. Nosotros recomendamos tomarlo con leche en general, pero estamos seguros que a los que le gustan los cafés con carácter estarán encantados de tomarlo solo.

Por otro lado tenemos el "Maestro", que es un café más delicado, 100% arábica, con notas ácidas y a frutas maduras, es un café que tomado sólo como un espresso, un ristretto o un sólo algo más largo te dejará un delicioso y equilibrado sabor a café. Aunque si eres un amante del café con leche, un capuccino con Maestro te resultará delicioso, con notas dulces y sabor suave. Los arábicas del blend Maestro vienen de sudamérica, con orígenes de Brasíl, Colombia o Guatemala, dotándole de un perfecto equilibrio entre ácido y dulce. Es un blend que mira al futuro del café, es un homenaje a los maestros cafeteros que han dedicado su vida a llevar a nuestras tazas el mejor sabor a café.

Y para completar nuestra oferta queríamos completarla con un importante paso y es el de ofrecer un descafeinado de calidad, pues por muchos años este tipo de cafés (los descafeinados) han estado marcados por sabores a ceniza, sabores a quemado que enmascaraban un mal café, desde Café Central hemos querido poner especial cuidado en los descafeinados, transmitiendo el mismo mimo con el que hemos escogido y seleccionado el 1954 y el Maestro. El Descafeinado del Central está compuesto en su mayoría por la variedad arábica y una parte por robustas africanos. En este caso el énfasis lo ponemos en cómo se descafeinaba nuestro blend, pues en lugar de utilizar los químicos que se utilizan en la mayoría de los descafeinados (para hacer la "descafeinización") nuestro tostador Cafento, nos recomendó con acierto los descafeinados al agua, consiguiendo un mimo y un sabor a café que para nosotros es un orgullo. En nuestra casa a este blend, sencillamente lo calificamos como "El descafeinado que sabe a café", puede parecer una tontería pero dado cómo hasta ahora se ha abandonado este sector del café nos parece el eslogan más adecuado, ya era hora de cuidar y premiar tambien a nuestro público de descafeinado.

En resumen, en nuestros blends podrá encontrar una mayoría de arábicas de sudamérica como Brasil, Colombias o Guatemala, así como una representación de robustas de Asia y de África. Todo un mundo de sabores para los clientes del Café Central tanto los de nuestra centenaria cafetería como ahora los que desde casa nos abrís vuestras puertas.